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Andrés Panasiuk

En nuestros países latinoamericanos creemos que debemos educar a nuestros hijos, lo cual es muy bueno, pero no todos serán doctores o abogados.

En un estudio realizado por Enfoque a la Familia para Love and Respect Ministries (Ministerios Amor y Respeto), a los encuestados se les preguntó: «¿Cuál fue (y posiblemente siga siendo) el problema más grande que ha afectado su matrimonio?» Tanto para los hombres como para las mujeres fue la falta de comunicación. Los resultados de Enfoque a la Familia coinciden con los que hemos obtenido en nuestro ministerio Love and Respect Ministries. Cuando analizamos los correos electrónicos y las cartas de miles de personas casadas, el punto en común que aparece en casi todos es que, de una forma u otra, la comunicación es el principal reto para una pareja promedio. Entonces, no sería difícil deducir que la comunicación es la clave del matrimonio. Sin embargo, no estoy de acuerdo con una afirmación en este sentido ya que implicaría dar por sentado que ambos cónyuges hablan el mismo idioma.

Y después de más de tres décadas de pastorear, aconsejar a parejas casadas y llevar a cabo conferencias sobre el matrimonio, he aprendido que, en realidad, la esposa habla un «idioma de amor» y el esposo un «idioma de respeto». Ninguno de los dos se da cuenta de ello, por supuesto, pero debido a que él habla una clase de lenguaje (respeto) y ella otro (amor), existe poco o ningún entendimiento entre ellos y poca o ninguna comunicación.

Como lo compartí en el libro Amor y respeto, a través de nuestra experiencia personal mi esposa Sarah y yo aprendimos que los dos hablábamos lenguajes distintos. A pesar de llevar un buen matrimonio, aun así forcejeábamos con la ira, la irritación y muchas heridas emocionales. Con frecuencia simplemente no podíamos comunicarnos y no sabíamos el porqué. Una buena parte del tiempo parecía que realmente hablábamos idiomas diferentes, pero no teníamos idea de qué hacer al respecto. Era frustrante y… vergonzoso. ¡Después de todo, yo soy pastor y debía haber tenido una solución para un problema de esa clase!

Felizmente, al final la encontré (o para ser más exacto, Dios me la reveló) en un solo versículo de la Biblia, Efesios 5.33: «Cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo» (NVI). Al reflexionar sobre el claro mandamiento de Dios (no la sugerencia) que se encuentra en Efesios 5.33, descubrí lo que luego decidí llamar la «Conexión entre amor y respeto». Se me ha ordenando amar a Sarah porque ella necesita amor y, de hecho, ella «habla amor». El amor es el idioma que ella entiende.

Tomado del libro Descifre el código de la comunicación por Emerson Eggerichs
publicado por Grupo Nelson, Nashville,TN. www.gruponelson.com