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Andrés Panasiuk

La manipulación es una de las armas más comunes a la que muchos recurren para obtener aquello que desean desmedidamente.

La manipulación es un intento por controlar a alguien. Para un cristiano, la manipulación consiste en usar medios no bíblicos para controlar o influenciar a otra persona. Para ser más específicos, a menudo es un intento por controlar a un individuo o situación para provocar en ese individuo una reacción emocional en vez de una respuesta bíblica. En Lucas 10, por ejemplo, «Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose (a Jesús), dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude». Marta deseaba, quizás demasiado; que le ayudaran con la preparación de la comida, y estaba frustrada porque su hermana la había dejado que sirviera sola. Y en vez de decir al Señor exactamente lo que quería (ayuda en la cocina), intentó jugar con Sus emociones (simpatía y quizás culpabilidad): «¿No te da cuidado?» En esta reacción de Marta, se observa otro elemento de la manipulación. Estaba intentando motivar a alguien para que cumpliera sus deseos personales (otra vez esa palabra), sin declararlos con claridad. Una apelación bien expresada a la compasión no es necesariamente mala, siempre y cuando el deseo verdadero detrás de ella sea también expresado (en este caso el deseo que Marta tenía de que la ayudaran). Hacer lo contrario suele ser deshonesto, porque estamos ocultando información necesaria para la persona a quien le hacemos la apelación.

Cómo reaccionó Jesús
Primero, apeló a sus responsabilidades personales. Le dijo: «Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria». En otra parte Jesús les dice a Sus discípulos que no deberían preocuparse (Mateo 6:25) o estar turbados (Juan 14:1). Por tanto, Marta no estaba cumpliendo al menos con dos responsabilidades bíblicas, y Jesús la reprendió. Le recordó que la única responsabilidad necesaria era sentarse a Sus pies y escuchar la Palabra de Dios.

Segundo, apeló con sutileza, aunque definitivamente, a la voluntad de Dios. Dijo: «Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada». Durante Su propia tentación, cuando Jesús estuvo cuarenta días en el desierto, le respondió al diablo: «No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4:4; Lucas 4:4). Consecuentemente, María, que se deleitaba en la Palabra de Dios, fue alabada por hacer lo bueno (lo correcto). El hecho de que Jesús calificara como «necesario» y «bueno» lo que María había «escogido» hacer, implica que ella estaba haciendo la voluntad de Dios.

Tomado del libro Corazón de Enojo por Lou Priolo
publicado por Grupo Nelson, Nashville,TN. www.gruponelson.com