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Andrés Panasiuk

C Existe una interesante conexión entre la obra de la gracia en un corazón humano y el sentido de libertad que una persona experimenta en la vida.

Hace medio siglo se celebró un almuerzo similar en Inglaterra. Las personas que rodeaban la mesa no estaban unidas por los lazos de una guerra física sino por los lazos de una guerra espiritual. El tema general era la comparación de las religiones, lo que llevó a un debate sobre la cualidad más valiosa del cristianismo. ¿Qué separaba el cristianismo de todas las otras religiones en el mundo? Uno sugirió la encarnación, otro la resurrección de Cristo. Se notó, sin embargo, que estos dos aspectos vitales del cristianismo también formaban parte de las deidades de otros credos. C.S. Lewis, quien llegó tarde al debate, dio su respuesta tan pronto le dijeron cuál era el tema del día. «Ah, eso es fácil», dijo el que quizá sea el más grande apologista del siglo veinte. «Es la gracia».

Lo esencial
Una de las razones por la que C. S. Lewis fue respetado como un gran pensador, fue su habilidad para determinar rápidamente qué era lo esencial. Todos nos hacemos la misma pregunta al hacer una compra o decidir sobre una relación. ¿Qué es lo esencial, lo fundamental? ¿Cuánto me va a costar esto? ¿Tengo esperanza de lograrlo? Si algo tan significativo como el cristianismo tiene una base fundamental, entonces es razonable que exista algo esencial y fundamental en nuestro rol de padres. Cuando todo se ha dicho y hecho, queremos saber lo que estamos logrando. Una vez conocida la respuesta, eso tendría que afectar a nuestros hijos.

Por ejemplo, si cree que la exportación más importante de nuestro país es la libertad, eso determina cómo conducir la política exterior, hacer negocios internacionales, manejar la inmigración y aún hacer la guerra. De la misma manera, si lo fundamental de ser padres es la gracia, esto tendría que afectar el desarrollo de metas, manejo de la disciplina, procesamiento de temores, supervisión de diferencias y personalidades y el tipo de respuestas a los caprichos de los hijos. La gracia nos libra de apretar las clavijas sobre sus espíritus cuando pasan por transiciones incómodas y caminan por el valle de la sombra de la adolescencia.

La razón por la que la gracia es lo esencial en la crianza es porque ella apela eternamente al corazón humano. Existe una interesante conexión entre la obra de la gracia en un corazón humano y el sentido de libertad que una persona experimenta en la vida. En el proceso de hacer de la gracia el modelo para el rol de padre, se imprime auténtica libertad al centro del ser de nuestros hijos.

Tomado del libro Crianza Llena de Gracia por Dr. Tim Kimmel
publicado por Grupo Nelson, Nashville,TN. www.gruponelson.com